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Dana DeArmond ha decidido al mundo del porno a su hijastra, aunque ya hace tiempo que se divorció de su marido pero tiene una gran amistad con ella, tanto, que no duda en comerle la boca y desnudarla para meterse un lésbico entre pecho y espalda, siendo su segunda escena, con la salvedad que la salvación en formato de polla acude para darle placer a las dos y así profundizar en su relación materno filial con sus coños húmedos siendo penetrados por el chico que aun no se cree que este follando a la madre y a la hija al mismo tiempo.